Las contestadoras automáticas de teléfonos
Yo no sé ustedes cuando llaman por
teléfono y quien le contesta es una grabadora, pero a mí me revienta el
hígado escuchar que me responde una grabación cuando trato de hacer una
llamada importante y entonces pienso que esas grabaciones están
incompletas ya que les falta decir: “Si Ud. se molestó por las opciones
que le damos y necesita ir al baño a desahogarse, marque el asterisco
(*)”…
Sin embargo, los otros días,
conversando con un gran amigo que tiene 5 hijos ya
casados me explicó lo útiles que son las opciones en las contestadoras
automáticas. Por eso él grabó el siguiente mensaje en su
teléfono:
-“ Buenos días,,, En este momento no estamos
en casa pero, por favor,
déjenos su mensaje después de oir la señal sonora y
contestaremos su llamada a la mayor brevedad possible… Beeeeeppp...
- Si es uno de nuestros hijos, marque 1 y a continuación seleccione la opción del 1 al 5 por
orden de “mayor a menor”; asi sabremos quién nos llama.
- Si necesita que nos quedemos con los niños,
marque 2
-
Si quieren que les prestemos el auto, marque 3
-
Si quieren que les lavemos y planchemos la ropa, marque 4
- Si quieren que los nietos duerman aquí en
casa, marque 5
-
Si quieren que vayamos a buscar a los niños a la escuela. marque 6
- Si
quieren que preparemos una comida para que se la lleven a su casa, marque 7
- Si quieren venir a comer con nosotros, marque
8
-
Si necesitan que les prestemos dinero, (que nunca nos van a pagar),
marque 9
- Si nos van a
invitar a comer, a pasear, ir al teatro, o es uno de nuestros amigos que
nos quieren devolver los discos, herramientas o libros que se llevaron
–diz que prestados- desde el año pasado,
"pueden hablar que los
escuchamos !!!!!!!!!!!"
El dice
que le ha resultado fabulosa la contestadora
automática de teléfono pues así sabe cuándo debe y
cuándo no “puede” estar en casa.
Después de escuchar los consejos de mi
amigo, ahora empiezo a entender por qué la Biblia nos
aconseja ser siempre pacientes, debemos escuchar primero,
pensar mucho antes de hablar o antes de enojarnos por una cosa tan vana
como es una contestadora automática de teléfonos. ¿No lo piensan ustedes
así???
“Viniando” un rato
Como decía el poeta, “allá en mis años mozos”, -y ha caído mucha
nieve y ha llovido mucho de ese tiempo hasta hoy-, en mi
querido y añorado terruño, había una vieja en el barrio, Doña
Etelvina, a quien sus vecinas y amigas, tal vez porque el nombre
se les hacía un poco largo, o por cariño, cosa que dudo – y más bien
creo que por temor, y ya verán por qué-, la llamaban “Doña Vina”.
Y es que la famosa “Doña Vina era temible; sabía la vida y
milagros de Raymundo y todo el mundo; de Villegas y todo el que llega…
Se salía “a barrer la acera” y ese era el pretexto para empezar la
comidilla del día con las vecinas;
-Hola, doña fulana, ¿qué va a cocinar
hoy?, ¿a qué hora va a ir al Mercado para que me avise, qué tiene que
comprar hoy? Y luego seguía la comida del barrio; "Supo que a fulanita
la dejó el marido?, dicen que anda de pata de perro con la hija de
sutanita, y parece que la muchacha está interesante, si se entera el
padre quizás la bote de la casa… Y pobrecita Doña Berta, la señora de la
casa azul en la otra cuadra, pero ¡que tres hijas mas flojas de cadera
le han salido!, parecen pilas de agua bendita, todos los hombres les
meten mano… ¿Y ya vió quién se mudó a la casa verde que estaba
desocupada? Dicen que es una familia que acostumbra a irse sin pagar la
renta… Ojalá que al dueño no lo engañen con la plata porque yo, en
cuanto lo vea, le voy a decir que se ponga listo… Vió, el marido de
Elenita, siempre llega borracho a la casa… ¡Pobre mujer, tener que
aguantar esa cruz"!!!
Y así era Doña Vina, hablaba de todo el
mundo y conocía a todo el barrio, al extremo que –igual que pasó con
Cantinflas, cuyo nombre se convirtió en verbo, “cantinflear” que quiere
decir hablar mucho y no decir nada, el nombre de Doña Vina también se
convirtió en verbo;”viniar”, que quiere decir, hablar de todo el
mundo, meterse en lo que no le importa o averiguar cómo viven los demás y
criticar, criticar y siempre criticar, no importa a quien ni importa
cómo, la cuestión era hablar de alguien, y entre más lastimara el honor
de esa persona, mejor era el chisme, es decir, mejor era el “vinazo”.
Caer en la lengua de Doña Vina era peor que caer dentro de la paila de
aceite hirviendo, donde cocina las carnitas Don
Alfredo…
Por eso, cuando alguien trataba de
criticar a otro, enseguida le decían: “¡ya vas a empezar a viniar!!!”.
Y doña Vina conocía de cuál pie cojeaba
cada quien, conocía a todo el mundo, pero nunca llegó a conocer a Dios.
Ahora que en Nueva Vida estamos
estudiando el Libro de Santiago, cuando leíamos el
Capítulo 4, versículos 11 y 12, que cominza “hermanos, no hablen mal
unos de otros”… me vino a la mente Doña Vina y quise compartir con
ustedes este Blog, pero no crean, también me puse el saco y
me quedó a la medida, porque a mi, muy seguido, de vez en siempre,
también me gusta “viniar”, aunque mi excusa es decir que “yo no soy “don
vino”, es decir, chismoso, sino que soy comunicativo.
Y es que veo que también entre nuestros
hermanos, hay muchos don “Vinos y doñas Vinas” que nos fijamos
en todo; cómo llegó vestida fulanita, muy provocativa; si sutanita faltó
al servicio del domingo pasado y por qué; si Don Mengano no da el
diezmo y si fulana, cuando baila en la Alabanza se mueve más que un
diente flojo, etc. etc. Es decir, formamos parte de ese grupo de “vinos y
vinas”
Y es que es lindo “viniar”, pero… ¡Qué
peligrosa es la lengua!!!
(Por eso, lo mejor es no comerla ni en
carnitas…)